LAS DIETAS

Seguimos desde este albarelo dando consejos sobre la salud y en este caso os voy a hablar de algo tan de moda como son las dietas, sobre todo en fechas como las del verano recientemente pasadas.

Las hay para todos los gustos y disgustos, con más o menos calorías, más o menos restrictivas en tal o cual clase de alimentos, y complementadas con tal o cual hierba o mezcla de hierbas nos dicen que nos llevarán sin duda a alcanzar el peso ideal ¡¡ pero , si lo alcanzamos, que rápidamente lo abandonaremos luego!!.

Nuestro cuerpo (como cualquier maquinaria) necesita una cantidad de energía diariamente para hacer una actividad por mínima que sea, es lo que llamamos metabolismo basal. Si realizamos mayor esfuerzo físico (también mental aunque influye menos) necesitaremos más energía. Nuestra fuente de energía son los alimentos.

Nuestro cuerpo (como cualquier edificio) tiene una estructura que hubo en su día que construir y que necesita un mantenimiento; los materiales para la construcción y mantenimiento del cuerpo los tomamos también de los alimentos.

El equilibrio en la alimentación (que la dieta sea equilibrada) es fundamental para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo pues de nada sirve arrimar a una obra muchos ladrillos, cemento, electricidad o agua si no van todos en su momento y a la vez para que el conjunto de todos ellos levanten o reparen la construcción de que se trate.

Diariamente deberíamos ingerir suficiente cantidad de agua y de los cinco nutrientes que son esenciales: proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales, la cantidad de los mismos que necesitamos dependerá de factores como la edad, sexo, edad, el peso, estado de salud y actividad física.

Cada tipo de nutriente predomina en uno u otro alimento y la combinación diaria de los alimentos es la que debe conseguir el equilibrio.

Esto que parece tan sencillo (pues estamos acostumbrados a que nuestras madres y abuelas equilibraran instintivamente la dieta) empieza a convertirse en un problema en la sociedad de hoy. Además de otras muchas cosas los hábitos alimenticios también han cambiado y a pesar de que hoy conocemos mejor los alimentos es preciso dar consejos sobre lo que nuestras abuelas, con menos medios, sentaron cátedra.

La dieta debe ser variada y en ella lo que debe predominar son los cereales, las verduras, las legumbres y frutas o frutos secos que nos aportarán sobre todo la energía, vitaminas y minerales que necesitamos.

Debemos ingerir cierta cantidad de proteínas que nos aporten el elemento estructural. La leche, queso  o productos lácteos aportan proteínas de gran valor además de calcio y otras vitaminas, el huevo, las carnes no grasas o el pescado son también fuente de proteínas y también las contienen  los frutos secos, cereales y las legumbres aunque en menor proporción.